Philadelphia Bulletin informa:
Por ejemplo, él indica que el 90 por ciento de todas las histerectomías no siguen normas clínicas, la mejor evidencia de la medicina de calidad. Esto significa que cerca del 90 por ciento pueden ser innecesarias. El dice que el 50 por ciento de las cesáreas, el 50 por ciento de la extracción de próstatas y el 33 por ciento de las cirugías por bypass son innecesarias. En adición el Sr. Inlander y otras autoridades médicas comentan que hay otras operaciones que producen un gran índice de cirugías innecesarias, como la extracción de catarátas. (Ver “Guía del Comprador para una Cirugía de Catarátas” (Shopper;s Guide to Cataract Surgery) en thedenenbergreport.org.)
El Sr. Inlander indica que la profesión médica no lo acepta y no admiten la importancia del asunto. También indica que la profesión médica no divulga los hechos sobre cirugías innecesarias y otros contratiempos relacionados con la atención médica.El cambio llegará cuando los consumidores soliciten información y reforma y ello conlleva una presión fuete y sostenida.
El gran dinero está en la cirugía y el más agresivo y el más lucrativo. No puede ganar mucho cuando alguien le comenta que no necesita cirugía. Pero el cielo es el límite cuando hablamos de cirugías. Ahí es donde está el dinero y es uno de los grandes conductores de todo el sistema de prestación de salud. El dinero no existe cuando un médico le dice a un paciente que debe hacer ejercico, manejar el estrés, comer sano y hacer todo los cambios necesarios en el estilo de vida que son la clave para una buena salud. Las grandes cantidades de dinero están en la alta tecnología, alto costo, alto riego y altamente agresivo. La cirugía es el ejemplo perfecto.
Herb Denenberg es profesor de laWharton School, es perioodista en Filadelfia durante mucho tiempo y defensor del consumidor. Es también miembro del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias (Institute of Medicine of the National Academy of Sciences). Su columna aparece diariamente en The Bulletin.
Este fascinante retrato de un hospital en Brooklyn, Nueva York es mucho más que batas blancas o pitidos de consolas. Es America en el siglo 21 en el microcosmos.